PINTURAS RUPESTRES DE FUENCALIENTE
Colaboración de MACARENA FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ
Las pinturas rupestres son uno de los mayores tesoros de Fuencaliente. Dentro de este término municipal se conocen 11 yacimientos diferentes. Las primeras estaciones descubiertas fueron las de Peña Escrita y la Batanera, en 1783 por Francisco José López de Cárdenas, cura de Montoro, quien creyó que pertenecían a los fenicios y egipcios y que estos yacimientos eran lugares sagrados donde las gentes practicaban sus asambleas y sus cultos dirigidos al sol y a la luna. Una pequeña noticia del descubrimiento se publicó en el diccionario de Madoz, pero las pinturas no se dieron a conocer hasta 1868 en que Manuel de Góngora publicó los dibujos en su obra "Antigüedades prehistóricas de Andalucía", relacionándolas con ciertos caracteres ibéricos. A pesar de que estas pinturas fueron las primeras descubiertas en España, hubo que esperar unos cuarenta años hasta que el descubrimiento las pinturas de Cogull (Lérida), volvió la atención de los prehistoriadores hacia el arte rupestre esquemático y se les asignara la antigüedad que realmente tienen. En 1911 el abate Henri Breuil, acompañado por D. Juan Cabré Aguiló visitan por primera vez Fuencaliente, iniciando sus investigaciones y la recogida sistemática de los yacimientos con pintura rupestre. Entre 1933 y 1935 publica en francés una relación detallada de cada una de las estaciones, en la que se incluyen 13 yacimientos diferentes en el término de Fuencaliente, 3 de ellos en Ventillas. A partir de ahora Fuencaliente empieza a ser conocido en todo el mundo por sus pinturas rupestres. En 1984 Alfonso Caballero hace revisión detallada de estas pinturas, publicándolas en castellano. Las estaciones con pintura rupestre esquemática están situadas en áreas de montaña, en la zona media-alta de la ladera, nunca en la cota superior. Con frecuencia en lugares de paso y en relación con zonas de abundante agua y pastos. Aparecen por toda la Península, pero son especialmente numerosas en el SE de las Cuencas del Guadalquivir, Guadiana y Tajo; Levante y Cataluña. Los emplazamientos son siempre al aire libre, en abrigos o covachas o simplemente en frentes rocosos. La técnica utilizada en estas pinturas es bastante sencilla y uniforme; se emplean tintas planas, predominando los tonos ocres y rojos en varias gamas. El tamaño medio de las figuras oscila entre 20-30 cms.
Cada una de estas estaciones presenta unas características estilísticas diferentes, aunque todas tienen una serie de rasgos comunes. Algunas de ellas apenas si se conservan en la actualidad; a su deterioro han contribuido el humo de las lumbres de los cabreros, la actuación desaprensiva de algunos visitantes y, sobre todo, la acción de los agentes erosivos. Este es el caso de las pinturas del Piruetanal, el Escorialejo y las Sierpes.
Fotografía, Macarena Fernández
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